RESUMEN: LA
ILUSTRACIÓN
por: Dra. Maricarmen Martínez
El racionalismo metódico cartesiano y
el método empírico de Newton podrán considerarse dos de los puntales más
significativos de la ilustración. Bajo
la influencia de Descartes y Newton, los intelectuales europeos declaran la
autonomía del sujeto pensante de las autoridades eclesiásticas y se figuran un
mundo en que cada individuo puede reconocer en el otro un semejante, es decir,
otro ser pesante. Los pensadores ilustrados se imaginan que los seres humanos
en tanto que sujetos esencialmente racionales son capaces de darse a sí mismo
las leyes que los habrían de regir. Se creará así el estado-nación moderna como
entidad política que se cree protegerá los derechos inalienables de los seres
humanos. Estos derechos se derivan, para los pensadores ilustrados, de la
racionalidad fundamental que se le atribuye a los seres humanos.
Veamos. El reconocimiento del otro ser
humano como un ser racional y como un fin en sí mismo, es decir, la creencia en
la autonomía de la razón, acarrea el
conflicto con toda autoridad que se oponga a las iniciativas del pensamiento.
Para los pensadores ilustrados, la rigidez del régimen monárquico apoyado por
la iglesia católica implicaba un obstáculo para el desarrollo de la
inteligencia. Se podría decir que antes de que las naciones modernas declararan
su independencia de los regímenes monárquicos y coloniales, la inteligencia proclamaba
ya su soberanía y su fortaleza para poder vivir al margen de lo que las
instituciones del antiguo régimen había
establecido como verdad. Se distinguió
pues, el dogma del conocimiento, el primero indica la sujeción, el segundo a la
autonomía de la razón.
En efecto, el acento de la ilustración
esta en la autonomía de la razón y el individuo. Ello se traduce en el orden
político en voluntad de soberanía. La nación moderna será ese espacio social en
que los individuos racionales, como las mónadas de Leibniz, se unen en un
conglomerado que supuestamente exhibe la misma racionalidad que sus partes. Esa
mónada social es el ciudadano, entidad
autónoma, que se une a otra mediante las leyes estipuladas en la
constitución. Este igualitarismo
abstracto y homogenizante, se concentra pues, en lo que los que nos hace
“iguales”. El énfasis no se halla en la
celebración de la diferencia, sino en el asunto urgente de la igualdad ante las
leyes bajo la rúbrica del “citoyen.”
El estado-nación ha de constituirse
como el agregado social y político racional de los “iguales”. Las
constituciones de las naciones modernas serán, como diría Leibniz, la “razón
suficiente” del estado-nación. En los
preámbulos de estas constituciones se establece que “todos los hombres han sido
creados iguales,” es decir, igualmente racionales y por ende tienen una serie
de derechos inalienables que se le reconocen, entre ellos, el derecho a la
felicidad, la libertad, la propiedad, la vida etcétera.
Hay que hacer hincapié en que el
pensamiento ilustrado está en antagonismo con toda autoridad que sea un
obstáculo para la autonomía de la razón y la soberanía del estado. Este
conflicto se manifiesta ya como crítica a las fuentes del dogma,
específicamente, a la Iglesia, ya como revolución burguesa contra la monarquía
absoluta. Evidentemente, este
antagonismo autonomista acarrea una fe en el triunfo de todo aquello que se
hace en nombre de la libertad y también implica la creencia en el progreso y la
perfectibilidad de los seres humanos. Así, Montesquieu, Diderot y Voltaire
muestran esta fe en un nuevo orden, en la que la libertad rige y en la que cada
uno “trabaja su huerta.”
La naturaleza es para el intelectual
ilustrado, fundamentalmente inteligible. La razón humana es capaz de explicar
las leyes ultimas del universo sin necesidad de una explicación teológica. El
orden natural, como el estado, se rige por leyes, y éstas se descubren mediante
observación y análisis. De hecho, la ciencia ilustrada se imagina un universo
en que todo objeto individual esta emparentado con otro. Las leyes tienden el
puente entre los particulares naturales y como diría Leibniz “cada mónada
refleja el infinito.” En el orden
natural esta armonía es preestablecida y en el orden social, diría Voltaire, se
logra mediante el diálogo entre las partes que constituyen este nuevo estado de
“iguales.”
Algunas figuras de la ilustración:
Descartes
(tránsito del barroco a la ilustración),
Montesquieu, Diderot, Rousseau, Newton, Leibniz, Voltaire, Locke y Hume.
Algunas
características de la ilustración:
1. autonomía de la razón
2. perfectibilidad y progreso
3. confianza en la capacidad de la razón
para descubrir las leyes de la
naturaleza.
4. creencia de que existen una serie de
principios y leyes que
gobiernan tanto a los seres humanos
como a la naturaleza
5. asalto a la autoridad
6. creencia en los derechos inalienables
de los seres humanos
7. disgusto con el oscurantismo, el
fanatismo religioso, y la metafísica
obtusa
8. optimismo si la razón le da “luz” del
proyecto
9. reconocimiento de que en el mejor de
los mundos posibles es aquel
en que rige la autonomía, la libertad y la mesura racional.
10. validación de la experiencia como aquello que le presenta a la
razón material para análisis (Locke)
DAVID: EL JURAMENTO DE HORACIO: ÓLEO
330CM 425CM. (1784/5)
Exalta las virtudes del patriotismo y la
revolución. Se encuentra en el Museo de Louvre en París

DAVID: EL ASESINATO DE MARAT
(1793) ÓLEO 165 X 128.3 CM (65 X 50 1/2 IN); Royaux Musees des
Beaux-Arts de Belgique
David fue un
simpatizante de la revolución. Votó por la ejecución de Luis XVI. Se la ha
conocido como el “pintor de la revolución.”

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