VALLE INCLÁN:
LA ESTÉTICA DE UN DON JUAN, FEO, CATÓLICO Y SENTIMENTAL
Maricarmen Martínez Ph.D

 

     Las ediciones de las Sonatas de Ramón Valle Inclán comienzan con una nota introductoria en la que el autor avisa que el lector tiene ante sí las memorias del Marqués de Bradomín. Según esta misma nota, este Marqués de Bradomín es un Don Juan admirable pues es feo, cató1ico y sentimental. La Sonata de Invierno, repite estos mismos atributos para el Marqués ahora envejeciente, esta vez como juicio de su vieja y buena señora quien le dice a su sobrino: "Eres el más admirable de todos los Don Juanes: Feo cató1ico y sentimental" (I: 185).

     En este ensayo examino el significado de los atributos, "feo", "cató1ico" y "sentimental" en tanto que éstos pueden servir de indicadores de las convicciones estéticas de Valle Inclán. Así, un análisis del Marqués de Bradomín en tanto que amante empedernido o Don Juan, requiere de una reflexión sobre la estética tal y como la concibe el modernismo. Según esta estética el arte no tiene componentes utilitarios o morales sino que se hace por el arte mismo.

     En efecto, la estética modernista celebra también el apego a lo sensorio, a la vez que libera fuerzas anticlericales y anti-intitucionales. Para esta estética, la vida merece ser celebrada en el aquí y el ahora; y el presente se vive con la convicción de que todo placer debe ser aprovechado antes de que el tiempo se haga cargo del deterioro de los sentidos y de la sensualidad. Esta estética aplaude la voluptuosidad del dandy y se mofa carnavelescamente del hombre de corte ilustrado que pone la razón antes del sentimiento. Oscar Wilde (1854-1900), propone esta estética del por el arte en su novela acerca de la figura de un dandy The Picture of Dorian Gray.
 

               And Beauty is a form of Genius-is higher, indeed that genius, as it needs no explanation.
          It is of the great facts of the world, like sunlight, or springtime, or the reflection in dark
          waters of that silver shell we call the moon. It cannot be questioned· It has its divine right of
          sovereignty. It makes princes of those who have it .... People say sometimes that Beauty is
          only superficial. That may be so. But at least is not as superficial as Thought is. To me, Beauty is the
          Wonder of wonders (45).
 

     E1 acercamiento a la figura donjuanesca del Marqués de Bradomín como representante de una estética se justifica mejor si se atiende a las ideas sobre el amor y la belleza que expone Valle Inclán en La lámpara maravillosa. En esta obra Valle Inclán sostiene que la belleza esesencialmente comunicación y capitación de sensaciones y emociones. Para Valle Inclán "el verbo de los poetas, como el de los santos no requiere descifrarse por gramática para mover las almas (42), sino que "su esencia es el milagro musical" (42). Ese "milagro musical" es las memorias de la vida romántica y erótica del Marqués de Bradomín narradas "musicalmente" como "sonatas".

     Para Valle Inclán la belleza es "la posibilidad que tienen todas las cosas para crear y ser amadas"(51). Añade el autor que "ser bello es hacerse centro del amor y morar otra vez en el himen divino". (58). O de otro modo, este Don Juan feo, cató1ico y sentimental tiene la fealdad del que no se siente suficientemente embriagado de belleza. Es posible, sin embargo, alegar que tiene la belleza de todo aquel que se rodea de emociones y pasiones dedicadas a aumentar el goce y el placer que produce lo bello, especialmente, el así llamado "sexo bello."

     Mas aún, Según Valle Inclán, existe una relación entre el goce estético y el goce erótico que equivale casi a una experiencia mística o religiosa ya que "la atracción es amor y el amor es gracia extática.(98). Lo divino se manifiesta para este autor en la carne, mas no es ésta encarnación cristológica que rechaza las pasiones del cuerpo, o que pide el arrepentimiento de una Magdalena. Se trata de tomar el ritual de la eucaristía muy en serio y así efectuar la comunión de los cuerpos de dos sexos diferentes.

     En efecto, si el dios de los cató1icos le es simpático al Marqués lo es solo y en tanto es un dios que reclama forma humana corpórea para ser conocido, es decir como encarnación de lo inteligible en lo sensible. Se trata pues de una inversión del platonismo al que suscriben los románticos. Es importante advertir que Valle Inclán no sugiere la corporeización de lo divino, sino mas bien la admiración y goce del cuerpo en tanto que manifestación de lo divino. E1 cuerpo es por ende el medio para alcanzar la "gracia extática" pero no es el mismo esa gracia. E1 cuerpo no es un fin en sí mismo. Es por ello que Bradomín tiene que comportase como un Don Juan ya que la ética del matrimonio y la monogamia implicaría la entrega del cuerpo a otro cuerpo hasta que la muerte los separe. E1 matrimonio implica pues la sexualidad comprometida moral e institucionalmente y nada tiene que ver con el acto sexual como experiencia místico-estética que fundamenta la éstetica Bradomín-Valle.

     Para un alma artística y donjuanesca el encuentro de dos cuerpos es ritual de comunión. Este ritual lo oficia el Marqués de Bradomín en el cuerpo agonizante de Concha. Para el moralista, hacer el amor con una agonizante es un acto decadente y, la necrofilia que cruza por la mente del Marqués es profanación o blasfemia. Sin embargo, el acto sexual con una mujer bella enferma o sana, es para el Marqués de Bradomín una fascinación cuasi religiosa. Irónicamente, lo sexual demoníaco, lo religioso y lo erótico se funden y hacen del Marqués de Bradomín un cató1ico "admirable". Aunque olvida la dimensión éstética de este catolicismo erótico, Paolini explica:
 

               Although he is not innovative in his modernistic use of religious symbolism, Valle
          Inclán uses the technique so frequently in some stories, the Sonatas, and Flor de
          Santidad that it may be considered a unifying constant in these works. The
          situations in which the symbolisn is employed are indeed different; nevertheless,
          the purpose is always the same. ~that is, to elevate, erotic, sensual, physical love to
          the same level and intensity as mystical, religious, spiritual love. (100).
 

     La personalidad donjuanesca del Marqués de Bradomín debe acaso ser entendida como una forma de relación con el mundo en la que lo bello debe ser obtenido como fundamento de la existencia. Para el donjuanesco Marqués, poseer una mujer es el símbolo de las fusión con lo bello. Esta estética de la vida, y vida en la estética se refleja hasta en lo mas básico de la existencia humana: la sexualidad.

     En efecto, que para que prevalezca esta estética que afirma la vida o esta estética vitalista que "renuncia a los caminos escolásticos" (Valle Inclán, 14) y que tiene como "máxima amar a todas las cosas en comunión gozosa" (Valle Inclán, 14); el Marqués de Bradomín tiene que violar los estándares sociales. Así, ha de desafiar los dogmas de la Iglesia y las leyes y normas de todo agente u institución que sabotee la expresión de la belleza en la vida. Si, tal como alega Valle Inclán en La lampara maravillosa, "el amor con el dolor es el primer transito de la iniciación estética" (9). Bradomín, ha infligir dolor para alcanzar el paraíso de la belleza. E1 santo hace el bien y vive la ética cristiana para alcanzar la redención y el donjuan artístico, se vale de lo malo y lo demoniaco para alcanzar lo estético.

     Se dice además, que el Marqués de Bradomín es feo pero en realidad las Sonatas no proveen una descripción física completa que permita hacer una representación mental de su apariencia. De hecho es muy probable que el Marques sea guapo, mas no es por falta de dotes físicos que es feo sino por falta de la Belleza misma. Bradomín es un Don Juan feo porque la belleza no es un atributo que é1 posee sino más bien un estado que tiene que ser conquistado u alcanzado. En la conquista de la belleza todo se vale. Bradomín logra esta conquistas a través de varios medios o filtros, como la aventura, la literatura y muy especialmente practicando la forma de vivir de un don Juan y conquistando hermosas mujeres.

     En efecto, Bradomín es feo de manera parecida a como se dice que un ser humano es pecador, es decir como falta que se pesa en relación a la santidad. A1 pecador le falta el cielo, a Bradomín le falta la posesión total de la belleza que es para él el paraíso deseado. E1 ser humano religioso se siente pecador y por ello busca de Dios. Del mismo modo, el Marqués es feo en relación a su intuición de la belleza y por ello, busca el encuentro erótico con la mujer hermosa que le garantiza la visión estética.

     Como vampiro que sale a medianoche a extraer sangre de sus víctimas para vivir, el Dn Juan se aprovecha de la sexualidad de la mujer bella para dotarse de la belleza de la que cree carecer. En cada acto sexual consume este "feo" su porción de belleza. Para el Don Juan poeta y sediento de belleza, la lujuria y el sacrilegio son meros pecadillos. Así, cuando le hace el amor a Concha dice: La bese temblando como si fuese a comulgar con su vida. Con voluptuosidad dolorosa y no gustada hasta entonces, mi alma se embriago en aquel perfume de flor enferma que mis dedos deshojaban consagrados e impíos". (O,67:68).

     Los pecados que comete el Marqués de Bradomín están adornados, pues con la misma belleza de la que quiere nutrirse. Así, la estética del pecado a la que se suscribe el Marqués de Bradomín, se ejemplifica a veces en una relación sexual que le hace pensar en la belleza de la antigüedad clásica y el renacimiento. La satisfacción erótica de Bradomín se obtiene tanto en el disfrute del cuerpo de la morena y sensual Cholé como en la fantasía que el encuentro de sus cuerpos seria digno del propio Ovidio. Así dice de Cholé en la Sonata de Estío: "Su voz era queda, salmodiada dulce, voz de sacerdotisa y princesa. Yo, después de haberla contemplado intensamente me incliné: ¡ Viejas artes de enamorar, aprendidas en el viejo Ovidio! (E: 75). Más adelante, asocia el encuentro sexual con la mestiza Cholé con un soneto del Renacimiento:
 

               Yo la tenia en mis brazos y las palabras mas bellas y musicales las besaba sin
          comprenderlas, sobre sus labios. Después fue nuestro numen Pedro de Aretino, y
          como oraciones pude recitar, en italiano siete sonetos, gloria del renacimiento: uno
          distinto por cada sacrificio. E1 ultimo lo repetí dos veces: Era aquel divino
          soneto que evoca la figura de un centauro, sin cuerpo de corcel y con dos
          cabeza, después nos dormimos" (170).
 

     E1 Marqués de Bradomín también se describe como cató1ico. Sólo un cató1ico puede tomar tan en cuenta al diablo y darle tanta publicidad. El diablo es la representación simbó1ica de la dimensión vitalista y sensualista de la estética de Bradomín-Valle. La Iglesia fomenta o estimula las inclinaciones estéticas de Bradomín, el demonio ejecuta la acción de la carne que transfiere la belleza de los arcos y los pórticos de la catedrales a los senos y labios de las mujeres bellas. Ya habían visto los pintores renacentistas la relación entre la belleza del cuerpo y la trascendencia relación que plasmaron en la pintura y en la escultura. Sin embargo, para este Marqués donjuanesco y artístico, -- aquel que quiere apropiarse de la belleza en el mundo y que efectúa la inversión del platónico amor cortés-- la belleza se traduce en siete consecutivos encuentros sexuales que le hacen evocar un soneto renacentista. E1 gusto de Bradomín por la estética de la humanitas tiene pues algo de diabólico y perverso. Es por ello que Concha tiene razón al ver a Satanás en el esteticismo de Bradomín pues es esa admiración por la estética la que lleva consigo el sello de la seducción. Concha le teme a este demonio de la belleza:
 

               No te permito que poses ni de Aretino, ni de Cesar Borgia. La pobre Concha era
          muy piadosa, y aquella admiración estética que yo sentía en mi juventud por el
          hijo de Alejandro V 1, le daba miedo como si fuese el culto al diablo. (48)
 

     Según Zamorra, (1966) la Sonatas exhiben la técnica modemista de "un revoltijo de dos elementos (paganismo, cristianismo, piedad, perversión" ( 51). E1 modernista Valle Inclán, como los románticos, "quiebra la estrecha cercan/a funcional del mal y la moral". En el periodo moderno "se hace arte por el arte mismo y arte y artistas van a gozar de ahora en adelante de una positiva y desahogada autonomía moral" (46). En fin, el deseo de la belleza libera al artista de la moral y le hace poner en perspectiva el impulso ejecutante o activo del demonio. Montado en la cola del diablo el artista puede hacer la inversión platónica. La aprehensión de la idea de la Belleza se trastoca en posesión erótica de la bella.

Finalmente el Marques de Bradomín es un Don Juan un sentimental y este sentimentalismo es la expresión de la sensibilidad religiosa- estética que a veces raya en el "kitsch". Esa sensibilidad como se ha visto es "sabor de pecado aromado de santidad" (52). En las Sonatas la belleza femenina, los castillos y grandes jardines, la aparición de una figura mancebil y cupidesca que se llama Florisel, y en fin propia inclinación excesiva que siente este seductor ante la belleza en general y la femenina en particular, hacen del Marqués un aliado y celebrante de la sensación y el sentimiento y reñido con el racionalismo moralizante.

Bradomín se presente a si mismo como un sentimental puesto que escribe sus memorias desde la nostalgia melancólica de un viejo manco y despoetizado. Viejo ahora pero antes, es un joven seductor que abraza una especie de teología de la belleza. Lo cierto es que tanto en la primavera como en el otoño, el Marqués donjuanesco se inclina con emotivismo a lado bello de la cosas. Es necesario recalcar que el donjuanesco Marqués de Bradomín es sentimental, mas no es compasivo; es sensible sin ser necesariamente sensitivo. Este sentimentalismo emana o es resultado de su lema: el arte por el arte mismo y este lema hace imperativa toda acción que le actualice. Quizás nada capte la esencia de este feo que succiona belleza a través de la lujuria; que convierte la letanía tediosa de una plegaria devota en afirmación hipnótica de lo erótico; que se cita con el diablo en el los pórticos y arcos de una catedral; que recuerda al arte y la poesía renacentista en el extasiáis orgiástico; que lo que podría llamarse" la Oración de la mentira" y que se encuentra en la Sonata de Invierno:
 

               ¡Oh alada y riente mentira!, ¿Cuándo será que los hombres se convenzan de la necesidad de
          triunfo? ¿Cuándo aprenderán que la almas donde solo existe la luz de la verdad, son almas
          tristes, torturadas y adustas que hablan en el silencio con la muerte y tienden sobre la vida
          una capa de ceniza?. ¡ Salve risueña mentira, pájaro de luz que cantas como la esperanza!
          Y vosotras resecas Tebaidas, históricas ciudades llenas de soledad y de silencio que
          perecéis muertas bajo la voz de las campanas, no la dejáis huir, con tantas cosas por la rota
          muralla! Ella es el galanteo en las rejas, y el lustre en los carcomidos escudones, y los
          espejos en el río que pasa turbio bajo la arcada romana de los puentes. Ella como la
          confesión consuela las almas doloridas, las hace florecer, las vuelve Gracia. ¡Amén! (113).
 

Las Sonatas presentan la figura de un Don Juan: que es símbolo del hombre que reconoce la pasión erótica como una fuerza legitima del mundo. Este marqués donjuanesco se entrega a la experiencia sensual y sensorial como forma de conocer una belleza que le excede o trasciende. Si el Marqués de Bradomín es un Don Juan feo lo es sólo y en tanto mide su vida en términos de una belleza que le excede. Si es católico lo es en cuanto la mitología católica le provee de Satanás como símbolo del agente actuante de las pasiones a la vez que estimula con su ritual la imaginación artística. Finalmente, Don Juan es sentimental como puede ser sentimental todo hombre que recuerda y rememora una juventud de amores y aventuras, pero también es sentimental porque su espíritu libertino y artístico comparte la sensibilidad excitada y exagerada que caracteriza a muchos escritores modelos.

 

 

OBRAS CITADAS

 

Fernández, Almagro Melchor. "Bradomín y su corte de amor." Vida y Literatura deValle Inclán. Madrid: Ediciones Taurus, 1966. 67-87.

 

Paolini Claire J. Valle Inclán´s Modernism: Use and Abuse of Religious and Mystical Symbol. Valencia: Albatros Hispanófila, 1986.

 

Sender, Ramón. Valle Inclán y la dificultad de la Tragedia. Madrid: Gredos, 1965.

 

Valle Inclán Ramón. La lámpara maravillosa. Buenos Aires: Austral, 1948.

............. Sonata de primavera. Madrid: Espasa Calpe,1994.

........... Sonata de esío/o. Madrid: Espasa Calpe, 1994.

........... Sonata de otoño. Madrid: Espasa Calpe, 1994.

............. Sonata de invierno. Madrid: Espasa Calpe, 1994.

 

Zamorra Vicente Alfonso. Las Sonatas de Valle Inclán. Madrid. Gredos, 1966.

 

Zavala, Iris. La Musa Funambulesca: Poética de la Carnavalización en Valle Inclán. Madrid: Orígenes, 1990.