LA PROPUESTA ÉTICA DE EUGENIO MARÍA DE HOSTOS
por: Dra. Maricarmen Martínez
Los estudios de la cultura y la sociedad en la postmodernidad tienden a
obviar
la pregunta por la ética. Se entiende que el
análisis moral de la cultura, la historia y la
sociedad implica la imposición de una norma
valorativa de antecedentes
euro céntricos. Los valores europeos acerca
de lo que es el bien y el mal, si se
imponen como paradigma en el estudio de otras
culturas, llevan al rechazo de los
esquemas representativos de las culturas estudiadas. Los estudios
culturales se
acercan a la cultura desde una posición
relativista y hacen depender todo esquema
axiológico del contexto socio histórico en el
que éste se genera.
El filósofo puertorriqueño Eugenio María de Hostos (1839-1903) propone una
tesis de la moral que deja espacio para la
evaluación de asuntos éticos en
determinados contextos sociales, a la vez que
permite hablar de una moral transcultural
o universal, es decir, humana. Para Hostos,
la ética tiene que relacionarse con el
bienestar material de los individuos y las
colectividades particulares, justo porque
cualquier asalto a este bienestar constituye
una ofensa contra la humanidad en general.
Eugenio María de Hostos desarrolla sus ideas morales en el Tratado de
Moral.
(1888). Esta obra esta constituida por unos prolegómenos o especie de introducción
en la que Hostos explica sus ideas de la
moral en general. A los prolegómenos le
siguen tres secciones en las que se examina
la moral en varios contextos. Estos
apartados son: moral natural, moral
individual y moral social. La moral natural es el"
estudio analítico de nuestras relaciones
con la naturaleza física"; la
moral individual, es
aquella "que comprende el análisis de
nuestras relaciones con el mundo"
y la moral
social que estudia" las relaciones con
la sociedad y la enumeración, nuestros deberes
como asociados" (Hostos 54).
Es mi tarea hacer un examen de los prolegómenos que anteceden las
secciones de moral en su contexto en el
Tratado de la Moral. Es en los prolegómenos
donde se encuentra la conceptuación básica
que justifica la propuesta hostosiana
de la existencia universal de la moral, o
mejor, de la existencia de una naturaleza moral
común a todos los seres humanos. Hostos
también, propone el estudio de la ética para
su aplicación práctica a la vida social del
individuo. O de otro modo, Hostos se dirige a
la humanidad en general con la esperanza que
la reflexión ética leve a la acción política
en el entorno social cercano e inmediato del
individuo.
El aspecto práctico-concreto de la moral es concomitante con su
dimensión
teórica y abstracta porque los asuntos
morales aunque ligados a la indagación
filosófica, proceden de un orden moral real
evidenciado en la conducta humana. Hostos
llama a que se estudien las diversas
prácticas morales de grupos, individuos y culturas,
como evidencia de la comunidad de fines que
es la humanidad. Es decir, los
estudios multi-éticos sirven, inductivamente,
para mostrar que aunque hay variaciones y
diferencias en la selección y prácticas de
los deberes morales, hay o existe una unidad
formal que es la ley ética en un sentido
general.
La ética de Hostos sostiene que el progreso social y económico que
exhiben
ciertas sociedades no es garantía del
progreso moral de éstas. Si bien es cierto que la
prosperidad social reclama la acción moral,
ello no implica que haya una relación
calvinista entre progreso y moral. Las
situaciones sociales deben analizarse en
términos éticos, solo así podremos distinguir
la verdadera civilización de la barbarie,
porque según Hostos" debajo de cada
epidermis social late una barbarie" (98).
En fin, los prolegómenos del Tratado de Moral (1888) se establecen los
conceptos filosóficos necesarios para 1) la
propuesta hostosiana de un orden moral
común a todos los seres humanos aunque
diferente en las formas en que dicho orden
se manifiesta; 2) el estudio de la moral tanto desde la perspectiva filosófica
pura,
como desde el punto de vista sociológico;
y 3) la evaluación de la conducta
política y
social de cualquier colectividad social desde
el punto de vista ético.
Antes de pasar a la exposición de los conceptos morales de la filosofía
de
Hostos, es necesario examinar su vida del
puesto que ésta apunta a una
reconciliación de la política y la moral en
la personalidad individual del filósofo. Esta
incursión en la vida de Hostos ha de ser
somera y su redacción está totalmente en
deuda con
los dos primeros capítulos de la antología de los trabajos de Hostos en
inglés editada por Manuel Maldonado-Denis.[1]
Eugenio María de Hostos nace en
Mayagüez, Puerto Rico el 11 de enero de
1839. Su vida es un "constante grito por
la independencia" por la liberación de las
Antillas y las causas de Latinoamérica como
el mismo lo testimonia en su libro La
Peregrinación de Bayoán.
El fervor revolucionario de Hostos
se advierte desde muy temprano o en su
vida. Hostos inicia sus estudios en España
alrededor de 1852 e inmediatamente se
une a los intelectuales liberales españoles
del siglo diecinueve entre los que se
destacan: Salmerón, Pi y Magrall, Sanz del
Río y Castelar. También trabaja con las
fuerzas españolas que buscan el cese del
viejo régimen. Sin embargo, se decepciona
con éstas fuerzas y con los intelectuales
liberales al darse cuenta que el "honor
nacional" de los españoles no les
permite apoyar las luchas de liberación en las
Antillas en irse en contra de los intereses
de su patria. Esta inacción de los españoles
por temor a insultar el honor nacional lleva a Hostos a concluir que no puede
esperar
nada de la inteligencia española. Así dirige
ahora dirige su gestión a la lucha por la
causa antillana siempre entendida como
problema común a todos los
latinoamericanos.
Hostos se encuentra en España en el año 1868, cuando los cubanos se
alzan
contra el imperio español en lo que hoy se
conoce como el Grito de Yara y un grupo
de
patriotas puertorriqueños se alza contra la
misma fuerza imperial en el infructuoso Grito
de Lares.
En España, Hostos escribe al diario "El Universal" en apoyo de
los
proyectos revolucionarios de Cuba y Puerto
Rico. Su apoyo tiene una justificación
moral:
Yo soy y seré un revolucionario
tan activo y desinteresado
en la península como lo he sido
en las Antilla: como debe
ser quien que sabe que la revolución es el estado
permanente de las sociedades...
Como revolucionario en
las Antillas,...quiero para
ellas lo que quise para España. Y
justo porque lo que quería para
España era dignidad, cuya
falta me angustiaba,... Así quiero
dignidad para Cuba y
Puerto Rico. Las consecuencias
radicales se derivan de
premisas radicales. por ello, se
que Cuba y Puerto Rico no
pueden no pueden estar
satisfechas con la madre patria, ni
con ellas mis mas hasta que la
esclavitud sea abolida y
cada una de las islas tenga su propio
gobierno. Sin
igualdad civil, sin libertad
política no hay dignidad; sin
dignidad no hay vida. (Maldonado-Denis, 16).
En 1869 Hostos pasa un breve período en París y luego se marcha a Nueva
York para reunirse con algunos de los
dirigentes de los grupos revolucionarios cubanos
y puertorriqueños. Hostos esta convencido que
aunque la revolución en Puerto Rico ha
sido reprimida por el imperio español, es
posible que Cuba alcance su independencia
y que luego los luchadores de la revolución
cubana colaboren con la causa
puertorriqueña. Con esta idea Hostos se
convierte en un fervoroso defensor y
propagandista de la revolución cubana. En
Nueva York, se reúne con inmigrantes
cubanos y puertorriqueños y todos juntos, conceptualizan y planifican las
independencias de ambas islas.. Sin embrago,
el grupo de Nueva York se ve dividido
por luchas internas. Hostos no puede
comprender como los feudos personales se
pueden poner por encima de los interese
antillanos y desilusionado, se marcha en una
peregrinación por Centro y Sur América cuyo
objetivo fundamental es conseguir apoyo
para las últimas dos colonias de España: Cuba
y Puerto Rico.
En el 187 Hostos parte hacia las nuevas repúblicas latinoamericanas. Su
viaje lo
lleva por Colombia, Chile, Perú, Argentina y
Brasil. Sin embargo, es en Chile donde
Hostos pasa un tiempo más largo y allí redacta el famoso documento, "Carta
al
Presidente del Perú" que se publica el
13 de Octubre de 1873, en Buenos Aires, en el
diario El Argentino. En esta carta Hostos plantea razones de tipo
social , político y
económico que justifican que las repúblicas
latinoamericanas le den apoyo a las
independencias de Puerto Rico y Cuba, pero
sobresale en ella la justificación moral
de la participación de la totalidad de
América en las luchas caribeñas. La
independencia de Cuba y Puerto Rico puede ser
de utilidad para América latina
porque:
... la independencia de las
Antillas no significa otra cosa
que la emancipación del trabajo
y la mano de obra y por
ende, el aumento en la
población, de producción de los
recursos físicos para la civilización americana; no
significa otra cosa que la
emancipación del comercio y la
industria, y por ende, la
eliminación de los obstáculos
materiales que hasta la fechas
han impedido la
comunicación entre gran parte de
la América y esas islas,
las cuales son los mediadores
naturales entre el Viejo y el
Nuevo Continente; no significa otra
cosa que la
reconstitución geográfica del
continente americano y por
ende, la unificación de las
partes en un todo; no significa
otra cosa que la continuación del movimiento continental de
independencia, y por ende un
movimiento de las Antillas
hacia un período de su vida en el
cual, dependiendo de
ellas mismas, contribuirán con
toda Latinoamérica para el
futuro de una civilización creada por el Nuevo Continente;[2]
no significa otra cosa que la
aclamación del principio moral
y político en el que se funda la
democracia americana, y
por ende la dirección definitiva
de la sociedad americana
hacia sus fines necesarios y
inherentes e independientes
de los que dirigen la sociabilidad
europea. (18)
Hostos continua escribiendo cartas y ensayos breves a favor de la
independencia de Cuba y Puerto Rico, siempre
con la idea de que la libertad de las
islas era "asunto de conciencia".
Sin embargo, como Martí Hostos cree que "hacer es
el mejor modo de decir" y por ello
abandona su posición como socio de la academia
de Bellas letras de Santiago de Chile para
unirse en una expedición revolucionaria
dirigida a liberar a Cuba. La expedición
fracasa y Hostos regresa a Nueva York y de allí
se dirige a Santo Domingo.
Hostos se establece en la ciudad dominicana de Puerto Plata y allí
establece
amistad con varios patriotas antillanos.
Hostos colabora con el diario Los Antillanos
que se dedica fundamentalmente a la defensa
de la independencia de las Antillas. En
Puerto Plata Hostos inicia una labor pedagógica fecunda y funda la sociedad
"La
Educadora" cuyo propósito primordial se
vincula también a la formación del juicio
moral en el alumnado de modo que estos puedan
poner en práctica "el pensamiento
moral o social dirigido a armonizar los
intereses de las tres Antillas hermanas" (20). En
fin,
por sus enseñanzas, su vida intachable
y su contribución a la pedagogía Hostos
recibe en las Antillas Mayores el apelativo de
"el Maestro."
El 5 de abril de 1876 Hostos parte otra vez a nueva York, en campaña a
favor de
la revolución de Cuba. Allí redacta el
programa de la "Liga de los Independientes" cuyo
objetivo es "trabajar material,
intelectual y moralmente en favor de la
independencia
absoluta de Cuba y Puerto Rico" (20). En
1877, Hostos se marcha hacia Venezuela
donde permanece hasta 1879 y allí es nombrado
Rector del Colegio Nacional de
Puerto Cabello. Hostos contrae matrimonio en
Venezuela con la Cubana doña Belinda
de Ayala.
En 1879 Hostos regresa a Santo Domingo donde permanecerá alrededor de
nueve años. En la República Dominicana Hostos
"realiza una de las mas fecundas
labores educativas que registra la historia
de América Latina y el Caribe" (21). Hostos
propone, enseña y practica modelos pedagógicos nuevos y lucha
ardientemente por la
educación de la mujer.[3] En Santo Domingo ejerce cátedra y publica
Lecciones de
Derecho Constitucional (1887) y Moral Social.
(1888).
El 4 febrero de 1889 Hostos llega a Valparaíso por invitación del Presidente
Balmaceda. En Chile, se le nombra Rector del
Liceo, posición que ocupa hasta 1898.
Durante el período chileno Hostos escribe sin
parar acerca de temas tan variados
como la educación, las artes, la política la
sociología la moral y la ciencia. De
hecho,
se piensa que más de la mitad de los veinte
volúmenes que componen las Obras
Completas
de Hostos se escriben a partir de 1889.
En 1892 José Martí funda el Partido Revolucionario Cubano para luchar
por la
independencia de Cuba y ayudar a Puerto Rico
con la suya. En 1895 Hostos es
nombrado Agente de la Junta del Partido
Revolucionario de Cuba y Puerto Rico. En
1898 Hostos sale de Chile hacia Nueva York
para incorporarse a la sección de Puerto
Rico del Partido Revolucionario Cubano. El 2
de agosto de ese mismo año funda
la¨"Liga de Patriotas" cuyo
objetivo es luchar por la independencia de Puerto Rico. Ese
mismo año se desata la Guerra
Hispanoamericana que tiene como consecuencia la
independencia de Cuba y la invasión y toma de Puerto Rico por los Estados Unidos.
En 1898 las tropas del General
Nelson A. Miles del ejército de los Estados
Unidos desembarcan la costa sudoeste de la
patria de Eugenio María de Hostos. El
intelectual, pedagogo, moralista y
revolucionario tiene esperanzas de que
Estados
Unidos ceda sus intereses sobre Puerto Rico,
pero una entrevista con le Presidente de
Estados Unidos, William Mackinley le convence
de que "los nuevos amos de Puerto
Rico no abrigan propósito de liberación
alguna." (23).
A su regreso a Puerto Rico Hostos recibe una invitación del Presidente
de la
República Dominicana para continuar las
reformas educativas que antes inició en ese
país. En 1903 Eugenio María de Hostos muere
en la Republica Dominicana donde
todavía "descansan sus restos según sus
propios deseos de que no fuese enterado en
Puerto Rico mientras nuestra patria fuese una
colonia." (23)
Hostos vive una vida en la que el trabajo político, educativo y social
es un asunto
de ética. Según el mismo "una existencia
consagrada a cosas buenas es una
autoridad en todas partes." A ese modo
de vivir desde y para la ética, Hostos añade la
una reflexión sistemática sobre la moral que
es el verdadero eje temático de este
estudio.
La filosofía moral de Hostos según los “Prolegómenos”
Los prolegómenos comienzan con la elucidación del puesto que ocupa la
moral
en la naturaleza general de las cosas. Hostos
desea garantizar que el estudio de la
moral no sea confundido con la predica
religiosa o la metafísica idealista. Según
Hostos la moral pertenece al orden de lo real
pero de manera distinta al modo en que
la
vida biológica es considerada objetiva o real.
Para poder comprender el carácter real, aunque no físico, de la moral
hay que
atender a la división que Hostos hace de la
naturaleza. Según el filósofo la
naturaleza
es todo el conjunto de objetos que pueden ser
percibido de forma directa o indirecta
por los sentidos. La naturaleza también
contiene un orden en el que existen objetos y
fenómenos
que son cognoscibles por órganos diferentes a los sensoriales y que son
"directamente perceptibles por la razón,
y directamente patentes a la conciencia"
(Hostos, 6). Este orden no físico que la
razón percibe de modo inmediato es el orden
moral.
Es importante advertir que Hostos no propone una dualidad de lo físico y
lo no
físico. Se trata mas bien de lo que se conoce
en filosofía como la teoría de
múltiples
aspectos. Carlos Rojas Osorio (1992) advierte
que Hostos se suscribe a un
naturalismo racional estratificado. Según
esta posición filosófica tanto la naturaleza
física como la Naturaleza moral son
expresiones o manifestaciones de una sola
“Naturaleza” la cual constituye una única
realidad. Sin embargo, esta
“Naturaleza”
única
acepta una pluralidad de órdenes entre ellos, en el caso particular de
Eugenio
Maria de Hostos, el orden moral:
Naturaleza en tanto entidad
substancial y
fundamental, pero naturaleza que
incluye la razón, tal es lo
existente en la ontología
Hostosiana... Pues en efecto, se
trata de un naturalismo monista en
la sustancia pero
pluralista en los órdenes o
niveles de realidad: naturalismo
estratificado, diríamos hoy
(Rojas-Osorio, 27).
La naturaleza es pues, para Hostos, aquello de lo cual todo se deriva.
Se trata de un
orden universal que existe independientemente
de un sujeto que lo perciba. La
naturaleza es un escenario de fuerzas, o
"constituye un teatro de fuerzas
que se organizan de acuerdo a un orden determinado" (Rojas-Osorio, 28).[4] La naturaleza es el escenario, y las
fuerzas los protagonistas en conflicto de este drama. En el escenario de la naturaleza, se debaten fuerzas naturales y morales
contrarias entre si, cuyo conflicto genera un todo armónico que ha de ser mayor
que las sumas de sus partes.[5]
Hostos fundamenta su monismo de doble aspecto en el principio de
economía
ontológica según la cual es mucho “más fácil
y sencillo,” más "lógico y orgánico" que
haya un solo orden igualmente efectivo para
los sentidos y la razón (Hostos, 7).
Este
orden de varias bifurcaciones requiere de una vía de acceso que sea cónsona con
su
naturaleza. Así, el orden físico se hace
manifiesto a todo organismo que tenga alguna
forma de aparato sensorial, mientras que la
naturaleza moral se manifiesta ante los
seres de razón y conciencia: la especie humana.
Cada orden de la "Naturaleza" está
compuesto de objetos, realidades y
fenómenos. Hostos no define esta
clasificación de los constitutivos ontológicos de la"
Naturaleza" y se limita a dar ejemplos.
No obstante, un análisis de éstos permite una
definición, si bien sujeta a estudio, de lo
que estos términos significan. Entre los
objetos morales figuran la alegría, la
tristeza, la unidad, el espacio y el tiempo. Es obvio
que se trata de objetos de carácter abstracto
que pertenecen a la esfera del
sentimiento y a la esfera sicológica en
general. La inclusión de términos kantianos
tales como la unidad, el espacio y el tiempo
hace sospechar que Hostos usa el término
"objeto" para referirse a entidades
semejantes a los objetos a piori de la intuición a
priori de la que habló Kant en la Crítica
de la razón pura.
En efecto, para Kant el espacio y el tiempo son las condiciones de
posibilidad
de toda representación empírica. Ello
significa que el sujeto que percibe, lo hace solo
y en
tanto ubica sus percepciones en el espacio y el tiempo. La aprehensión del
espacio y el tiempo tiene en Kant una forma
intuitiva. Así, sostiene que,¨there are two
forms of sensible intition, serving as the
principle of a priori knowledge, namely space
and time¨ (Beardsley, 388).
Las realidades morales son "conjuntos de objetos", y por "objetos" Hostos,
como Kant, entiende abstracciones, o
intuiciones formales pero objetivas. Entre
estas
realidades morales que son “conjuntos de objetos” se hallan vicios, virtudes,
actividades, y fines de vida. Estas
realidades morales "no afectan directamente a los
sentidos, y sin embargo, son tan
positivas y tan patentes como las
percibidas por
ellos” (Hostos, 14). O de otra manera, aunque
no se pueda ver el vicio como se ve,
digamos, el árbol que esta frente de mi, no
es menos cierto que el vicio y la
virtud son
presencias en nuestra vida. Así, cualquier sanjuanero de 1996 entiende
la positiva
realidad del crimen que cunde por las calles
de la ciudad capital. Sin embargo, el
crimen, como el ciudadano promedio, es solo una abstracción que se hace vigente en
el robo a mano armada o, en el caso del ciudadano promedio, se hace vigente
cuando
Juan del Pueblo apunta a sí mismo, con su
dedo índice para señalarse como “yo.”
Los fenómenos morales son las “manifestaciones regulares de determinados
agentes morales." Es decir se trata, de
la manifestación “invariable y ordenada" de una
realidad moral. Así, si el vicio prevalece,
se manifiesta como realidad moral de forma
invariable. Por ello, el sanjuanero puede
hablar del crimen como fenómeno moral que
es el resultado de la presencia manifiesta,
(realidad), del vicio. Del mismo modo,
se
puede hablar, del fenómeno moral de la filantropía, como expresión invariable de la
virtud de las almas caritativas. Bajo este análisis, la gestión, digamos, de
la Madre
Teresa apunta al fenómeno moral de la filantropía, en tanto que la filántropa
pone de
manifiesto, a través de su conducta, la
realidad de la virtud. Esta virtud, es objeto
cuando toma la forma de abstracción o
constructo para una ética.
Se ha señalado que la "Naturaleza" es el escenario en el que
las fuerzas en
pugna despliegan su drama. A
las escenas de las obras
dramáticas que ejecutan las
fuerzas Hostos los llama “hechos,” y, ”entre
los hechos de la naturaleza física, el mas
sorprendente y el mas difícil de comprender
es la vida" (Hostos, 9).
La vida en tanto que hecho corresponde
a la totalidad del drama que las
fuerzas llevan a cabo en el escenario de la
"Naturaleza". Si las fuerzas se asocian
a lo físico, la vida aparece como
biología, si se asocian a la voluntad,
se trata de la
vida moral. La vida biológica exhibe la
presencia de uno o varios organismos. Los
organismos se componen de órganos cuya
actividades y operaciones les definen o
"son indispensables para la
existencia" de éstos.
Los hechos naturales son aconteceres involuntarios. Así, por ejemplo, se
podría
decir que es un hecho que el óvulo de la hembra de la especie mamífera
atraviesa por
períodos que son necesarios para la
fertilización. Este hecho es invariable y responde
a la
conducta general de la naturaleza biológica. Del mismo modo, hay hechos
morales que son tanto invariables como
indispensables para la existencia de los
seres humanos en tanto que seres racionales.
Los hechos que Hostos menciona
son, la esperanza en el éxito, caridad
para los suyos, entusiasmo por la libertad, y la
disposición para sacrificar bienes.
... hay manifestaciones del ser
humano que no se
presentan bajo ninguna forma
orgánica, ni son a ningún
sentido perceptibles, y que
tienen todos los caracteres de
la vida, puesto que son
estímulos constantes de la misma
vida material. ¿ Hay algún ser
racional que pueda vivir sin
fe en el destino de sus propias
facultades, sin esperanza
en el éxito o resultados de sus esfuerzos, sin caridad para
los suyos, sin amor a la justicia y
a la verdad, sin
entusiasmo por el derecho y la
libertad, sin disposición a
sacrificar algún bien en
particular" (Hostos, 10).
La vida como drama que se desenvuelve en el teatro de la naturaleza
incluye acciones involuntarias o hechos
naturales y actos voluntarios o
morales. Existen también hechos morales, como
la filantropía de Madre Teresa
quien es el agente productor que con su
conducta patentiza o verifica la
ejecución de
un acto moral. De ésto se desprende, “agente productor" del acto
moral tiene entonces que asumir
responsabilidad por la calidad de su actuación.
Explica Hostos:
...como entre un hecho
voluntario y otro
involuntario hay la diferencia
que media entre un resultado
que se busca expresamente y uno
que se presenta sin
buscarlo, hay que distinguir
entre el hecho que es resultado
involuntario y el acto que es la
búsqueda de un resultado.
En otros, términos y para que
entendamos bien, la parte
que los agentes morales han de
tomar en los hechos para
que éstos tengan la fuerza de
responsabilidad moral de
nuestras acciones, digamos que en
el hecho moral no
siempre interviene el concurso
de los agentes morales que
hacen responsable al ejecutor de
un hecho y que en el acto
moral patentizamos siempre la
concurrencia de los agentes
responsables. (Hostos,12).
Los conceptos morales que Hostos desarrolla son meros instrumentos,
útiles
para propósitos de la construcción de una teoría moral. Hostos entiende que "la
existencia de las ideas morales es tan
positiva como la representación de objetos
físicos que también llamamos ideas (13). La prueba de la existencia objetiva, de las
ideas morales se explica según Hostos, porque
el lenguaje que poseemos las contiene
y Hostos entiende que hay una correspondencia
entre las palabras y las cosas.
Hostos parece defender una tesis realista del lenguaje según la cual
todo lo que
se nombra es. Así, sostiene que "cada
vez que ponemos en duda la realidad de los
fenómenos morales nos encontramos con una
porción de palabras que absolutamente
nada significarían si no correspondieran a
una realidad que intentamos expresar" (13).
La consecuencia de esta tesis es que los
agentes morales pueden tener conocimiento
certero de la moral y que los estudios éticos
se basan en realidades concretas. Esto
daría a la ética el carácter cientificista al
que aspira el naturalismo racionalista
estratificado de Hostos.
Otra forma de establecer la
existencia objetiva de las ideas
morales es
recurriendo a la auto-inspección. Hostos se
apoya en la tesis filosófica, heredada
del
racionalismo cartesiano de que los contenidos
de la conciencia son siempre
transparentes para el sujeto. La mente humana
exhibe cierta fosforescencia para el
sujeto, de modo que cada uno puede saber si
ha obrado o no ha obrado bien, con una
simple mirada a su interior En fin, cuando el
ser humano actúa "sabe cómo lo
hace y
por qué lo hace, y puede repetir siempre que
quiera el acto o actos en cuya virtud se
manifiesta la idea o representación de la
realidad moral" (Hostos, 14).
Se ha visto que Hostos piensa que la "Naturaleza" es un todo
armónico en que
las fuerzas en pugna naturales y morales ejecutan el drama de los
hechos. De estos
hechos, el mas obvio es la vida, la cual se
divide en biológica y moral. La vida
biológica esta constituida por la
interrerelación de organismos que obedecen a leyes
naturales. La vida moral es vida voluntaria,
racional y consciente, de ahí que de
ella
emane la responsabilidad como rasgo que
caracteriza toda acción genuinamente
moral.
Lo particular y lo universal en la moral
hostosiana.
Según Hostos la moral debe ser
concebida como conocimiento o ciencia y
como conducta. Esto es así porque los seres
humanos están dotados de tres órganos
que le permiten llevar a cabo estudios éticos a la vez que realizar buenas
acciones.
Estos órganos o facultades intelectuales son la voluntad, la razón y la
conciencia. No
obstante, la moral como práctica pertenece de
modo especial a la esfera de la
conciencia.
Así, hace falta, sentido común y
raciocinio para escribir un tratado
de moral, pero la acción moral necesita
además de la presentación de los actos
ante la conciencia.
En efecto, en el drama de la vida moral, los actores voluntarios o
agentes
morales someten su actuación a la critica de
sus conciencias. Este órgano reseña y
evalúa la calidad de la ejecución moral. La
conciencia es como dice Hostos, la
conscientia o ciencia-con, es decir, “la
ciencia que uno lleva de sí mismo" ( Hostos,
17).
La conciencia "desempeña un papel semejante al de la justicia y los
jueces en la
organización social” (Hostos, 17).
Si se extiende la analogía del teatro, la conciencia seria entonces una
especie
de circulo de críticos que delibera y juzga
sobre la calidad de la acción moral. Pero a
diferencia de ellos, o de los jueces y el
jurado de un tribunal, la conciencia es
también
espectador y testigo de la acción.
Esto es así porque suponemos que
todo critico, en el mejor de los mundos
posibles, atiende a la función puntualmente a la
representación teatral y se mantiene alerta a
cada movimiento y parlamento de los
actores. También la conciencia, como el
critico, tiene la autoridad y el conocimiento
necesario para juzgar puesto que la razón le
asiste en la tarea de evaluar la ejecución
del actor o agente moral.
El sentido común nos permite "percibir
directamente”, es decir,
intuitivamente, si una acción es moral o no.
Más percibir directamente no es juzgar
moralmente asunto que lleva a cabo la
conciencia sobre la evidencia presentada por
el sentido común y la razón. El sentido común
y la razón son especies de la vida
intelectual mientras que la conciencia "
es la común representación de todas las
actividades morales en una sola capacidad de
producir" (Hostos, 19).
El producto de las deliberaciones de la conciencia no es solamente un
juicio
moral sino el reconocimiento del espectáculo
moral evaluado como algo propio e
individual. El veredicto de la conciencia
viene acompañado, por así decirlo, con la firma
personal
del sujeto, que se reconoce a si mismo como actor voluntario de la
acción
ejecutada y por ende recibe el dictamen de la
conciencia con la sensación de
vergüenza o emborrazamiento, que
en el universo moral se conoce como “culpa".
Hostos entiende que" es necesario que haya un órgano de la representación de
la individualidad por cuyo medio cada individuo
sepa que es el" (Hostos, 19). La
conciencia ejerce, pues, una función
indicativa además de una evaluativa, puesto que
no se puede juzgar la ejecución de los
actores en el drama de la vida moral sin
distinguirlos o saber cual es su identidad.
Además de su funciones indicativa y
evaluativa, la conciencia tiene para Hostos,
una función preventiva o práctica ya que “el
espectáculo del desorden moral, sirve
mejor que el espectáculo del bien, para
hacernos comprender prácticamente en que
consiste el orden moral" (Hostos, 21).
Nada hace valorar mas una buena obra
teatral
que asistir a una mala representación de
esta.
Hostos sostiene que todas las ideas morales permiten la práctica del
bien. Las
ideas intelectuales tratan de encaminarse a
la verdad pero Hostos parece mas
interesado en la practica moral que en el
ejercicio racional puro. De hecho, Hostos
sostiene que la razón tiene un carácter
meramente especulativo y que se ve
precisada
a atender a los asuntos concretos de la moral
para poder someterlos a la conciencia. O
de otro modo, la razón puede especular con
sus propias ideas " extendiéndolas,
agrandándolas y trasformándolas"
pero no puede por ella misma formar
ideas
morales, puesto que necesita atender a los
hechos y actos morales que se dan en el
mundo sociohistórico para formar
representaciones de estos. Mas aun, la razón no
puede evaluar por si misma las ideas morales
y por ello la conciencia se encarga de
dicha tarea. La razón somete la evidencia de
los hechos morales y la conciencia los
evalúa y juzga. En resumen, la razón esta
subordinada a la conciencia.
Si la razón no estuviera
subordinada a la conciencia,
bastaría que la razón, especulando por si, sola, declarara
bueno, justo, honesto o cierto a un acto, un hecho, o una
serie de actos o hechos, para que esa serie de actos y de
hechos fueran buenos; pero como
la razón esta
subordinada a la conciencia y
ésta es la que declara el
bien o el mal, la razón se
limita a declarar la realidad y
la verdad de las ideas morales.
(Hostos, 23). [6]
Se desprende de lo dicho anteriormente que la razón ofrece a la
conciencia
información bona fide acerca de las
realidades morales, ya que “la realidad humana
puede estar teórica o prácticamente
distorsionada a través del pseudo conocimiento
que da origen a interpretaciones y
instituciones equivocadas y malignas de la realidad"
(Villarini, 309). Sin embargo, en el ámbito
de la moral es la conciencia la que "declara
el bien o e mal" de esas
interpretaciones e instituciones y por ello, la moral es para
Hostos, mas que mera especulación racional
acerca de lo que es bueno o justo, sino la
evaluación o juicio de lo que es bueno y
justo en el seno de la acción e interacción de
los sujetos en el mundo.
El juicio de la
conciencia va mas allá del mero pronunciamiento y así esta
reclama “el bien pensar al bien obrar”. La
moral es pues, para Hostos, un estudio
teórico para la práctica y a la vez una
práctica o forma de vida. Por lo tanto, es posible
obrar moralmente sin hacer teoría, y hacer teoría sobre la moral y obrar
mal. El teórico
de la moral que, así obra inmoralmente a dos
niveles puesto que no conoce l que
predica y practica lo que alega que predica o conoce.
En fin, Hostos entiende que las ideas morales formadas por el concurso
del
sentido común la razón y la conciencia sirven
"de reglas de conducta para la práctica".
Mas adelante, se vera como estas ideas
morales comprometen al agente con todo
aquello que auspicia la dignidad humana y
obliga a la lucha política para eliminar todo
estados de cosa que atente contra la dignidad
de los seres humanos. El compromiso
político es, para Hostos, el resultado de la
evaluación moral de los hechos sociales.
Para sustentar el carácter práctico de las ideas morales Hostos
argumenta que
estas tienen este carácter "porque en
cuanto ideas, están basadas en realidades"
(Hostos, 23). Esto es, las ideas morales
provienen del mundo de los hechos y aunque
no se formen a través de la vía sensorial, la
razón reconoce su procedencia del mundo
de los hechos sociales. Hostos añade que las
ideas morales trascienden, como se ha
visto, lo racional-verdadero y "están
destinadas a servir al bien y la justicia”, no como
arquetipos platónicos sino como realidades
concretas que resultan de la acción de
“agentes productores” que son siempre seres
en el mundo.
En efecto, Hostos sostiene que
la razón no posee, como diría Descartes,
suficiente realidad formal para crear la
realidad objetiva de una idea como la de, por
ejemplo, la justicia. Así planteado, la ideas de justicia han de ser
naturaleza
adventicia o extra-subjetiva. O como dice
Hostos ,"si no hubiera seres que
con sus
actos realicen el bien y el mal, lo honesto o
lo licito, lo justo o lo injusto, no habría
posibilidad para la razón, de formarse ideas
de objetos que no puede percibir por si
misma" (24).
Finalmente, el asunto central
para que Hostos haga hincapié en el carácter
extra- subjetivo o práctico de las ideas
morales, es que éstas siempre son
usadas en
la relaciones que los sujetos-agentes crean
con el mundo que les rodea. Por lo
tanto,
Hostos no propone una realidad trascendente o
metafísica sino que dedica sus
esfuerzos como científico y filósofo al
estudio de la sociología y la ética. Ello explica
también por que la culminación del Tratado de
la Moral se halla en la última pero mas
importante sección de esta obra:" la
moral social".[7]
El estudio de la moral para la práctica y la práctica de la moral en
sintonía con el
estudio, se pone de manifiesto en el examen
que Hostos realiza de los preceptos
morales
de la India, Grecia, las
religiones de Zoroastro y de las doctrinas de Jesús.
Estos estudios de la ética en distintos
contextos socio-culturales se hacen con el
propósito de mostrar que “en todos tiempos y lugares , la moral y los
moralistas han
propendido a hacer de la práctica de las
virtudes y buenas costumbres el único objeto
de sus esfuerzos." (Hostos, 25)
El estudio de la moral en Hostos tiene como objetivo fomentar la
moralidad es
decir "la tendencia natural" de los
seres humanos a "concertar actos que manifiestan
nuestra naturaleza moral” (Hostos, 26) .
Cierto es que Hostos no obvia la tesis
pasionalista de que los seres humanos en
tanto que miembros de la especie animal,
poseen instintos que le obligan a actuar, a
veces, contra los designios de la voluntad
racional y la conciencia; pero su optimismo
le lleva a creer que los seres humanos,
pueden hacer el esfuerzo de controlar la
barbarie del instinto.
En efecto, "Hostos concede a la
sicología y al pasionalismo que la voluntad
instintiva es primaria mientras que la
voluntad racional y consciente es secundaria"
(Rojas-Osorio, 28). No obstante, Hostos también
postula que los hombres y las
mujeres podemos "haciéndonos fuerza a
nosotros mismos" controlar la esfera de
poder de la voluntad instintiva elevándonos
por encima de la barbarie, y llevando a
cabo actos morales, esto es civilizados. Es
decir, para Hostos la humanidad es algo
que se escoge y quien la escoge opta por la
acción y la relación moral. Se inserta así
en el mundo de las personas sin que por ello
el hecho obvio de que es, sin poderlo
escoger, vida biológica.
En efecto, la voluntad como expresión del libre albedrío se subordina a
la razón
y esta a su vez a la conciencia. El ejercicio
del libre albedrío en dirección de una
voluntad sometida a la razón, y de una razón
que presenta su caso ante la
conciencia, es la máxima expresión de lo
civilizado en el ser humano. La
civilización es pues para Hostos más que una categoría social
moral y debe
interpretarse como constructo moral.
Los actos civilizados son aquellos que exhiben el consorcio de la voluntad, la
razón y la
conciencia. Por ello, todo acto civilizado es uno tal en que los seres
humanos asumen responsabilidad por sus
acciones. El culpable no es el
bárbaro, sino todo aquel que ejecuta acciones
que van contra la esencia de la
persona moral, definiéndose ésta como un ser, libre racional y consciente.
...si somos responsables de
nuestros actos
es justamente porque somos
libres de realizarlos o no; y si
los realizamos en el sentido del
bien y dirigiéndonos por la
razón y por la voluntad racional
es porque reconocemos la
parte de culpa que nos tocaría
en el desorden moral o en el
rompimiento de las relaciones
que con el orden moral con
el
que se liga a un ser de razón, de voluntad y de
responsabilidad. (31)
Para que la moral tenga mas fuerza que el instinto Hostos propone que
esta se
funde en el principio siguiente: Todos los
fines de la vida racional, así en los
individuos como en las sociedades, concurren
a la realización y ejecución del plan
de la vida. (Hostos, 39). Es decir, se trata
de tener como idea rectora de toda acción
moral, que se respete a la identidad de cada
persona en tanto que se concibe al otro
como ser libre y consciente.
La posición de Hostos sobre lo que es una persona moral no convierte al
yo o al
otro en abstracción metafísica. Antes bien,
la persona moral es una atribución que un
ser humano hace al otro al declararlo libre,
racional y consciente. El respeto es un
deber cuando se trata al otro como persona y
cuando se obra pensando en la
ejecución del plan de la vida, esto es,
tomando en cuenta que la
"Naturaleza" se
manifiesta no solo en la vida física sino
también en la vida moral. Así es que venimos
obligados a actuar de acuerdo a nuestra
naturaleza, es decir como entes que vivimos
tanto una vida biológica como una moral.
El respeto al otro como persona y al principio de ejecución del plan de
la vida se
valida moralmente si y solo si el o la que
invoca el principio tiene como fin obedecerlo y
no responder a fines particulares egoístas.
Así, Hostos pone como ejemplo al usurero
cuyos actos pueden traer prosperidad a una
sociedad, al facilitar capital que puede
redundar en alguna mejora social, pero sus
obras aunque útiles, no serán nunca
moral,
pues estas se ejecutan utilizando como
criterio la utilidad particular y no el principio que
afirma la membresía de todos los seres
humanos en una común unidad llamada
humanidad.
El principio del plan de la ejecución de la vida abre espacios para la
manifestación de distintas personalidades
morales, distintas y únicas pero que
convergen en el reino de las personas al que
Hostos llama vida moral. Esta vida es una
de las expresiones de la naturaleza que se
manifiesta como ley física, hecho biológico
o acto de la voluntad.
*******************************************
La historia de la filosofía se
caracteriza por ofrecer varias propuestas sobre lo
que es un ser humano. La tradición antigua
define a los hombres como animales
racionales y
la tradición medieval le dota de espíritu u alma de acuerdo a los
cánones
de la teología cristiana. La ilustración
añade a la racionalidad y la espiritualidad la idea
de la libertad como inherente a la definición
misma de ser humano; el romanticismo
incorpora a la definición de lo humano la
idea de la emoción y el sentimiento.
En la modernidad el psicoanálisis convierte a las mujeres y los hombres
en una
serie de fuerzas intrasíquicas en tensión o
conflicto; el darvinismo en seres sujetos a
los cambios de la naturaleza y evolucionando
con ella, el positivismo, en razón que
progresa o evoluciona; el marxismo en ser que
es el producto de las relaciones
económicas de producción.
En Hostos hay un poco de cada una de las representaciones de los seres
humanos.
No obstante, la originalidad de Hostos
consiste en plantear a l os hombres y
a las mujeres como seres fundamentalmente morales , es decir como agentes
productores de acciones que repercuten en la
existencia de los otros.
La visón moral de los seres humanos de Hostos no abre espacios para
binarismos irreconciliables. Su filosofía
moral encuadra lo humano dentro del concepto
general de naturaleza, pero la especificidad
de lo humano radica en su tendencia
actuar moralmente expresando su personalidad
en la forma en que actúa éticamente.
Lo humano es racional pero sobre todo es consciente y es la conciencia la pue