Silueta de Don Juan

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EN TORNO A LA FIGURA DEL DON JUAN EN LAS SONATAS DE VALLE INCLÁN

(RESUMEN PARA ESTUDIANTES)

 MARICARMEN MARTÍNEZ

 

      

       La figura del Don Juan se origina en la literatura española con el monje español Gabriel Tellez cuyo seudónimo es Tirso de Molina (1580-1648). Sin embargo, el tema del hombre mujeriego narcisista y evasor del compromiso sentimental se remonta a la épica La Iliada, cuya trama gira precisamente en torno a las consecuencias de l s acciones de un proto- donjuan, mujeriego troyano: Alejandro Paris.  Paris seduce y rapta a Helena causando la guerra entre los griegos. Los jefes de los ejércitos griegos le recriminan a Paris el dedicarse a la conquista de mujeres en lugar de la conquista bélica.

       El pasar del tiempo borra la dicotomía griega entre conquista bélica o conquista sentimental. Así, el soldado romano aprende rápidamente que el mundo está lleno de mujeres de distintas etnias y que conquistarlas a ellas era parte del proyecto general de conquista imperialista. Recuérdese, aquí el rapto de las sabinas y los consejos que Ovidio da en su libro El arte de Amar  a  los soldados romanos.  estos consejos son en realidad arte o técnica de conquista efectiva para conquistar y seducir a cualquier mujer romana.

       En España, como señalé antes, donde se gesta por vez primera la figura completa del don Juan literario tal y como le conocemos hoy.  Don Juan Tenorio hace su aparición en el drama EL BURLADOR DE SEVILLA. La trama de esta obra es más o menos como sigue:

        En el palacio del rey, Don Juan Tenorio se hace pasar por el prometido de la duquesa Isabela y la seduce. El rey de Nápoles le encarga a Don Pedro, el embajador español, que descubra y capture al seductor. Pero, Don pedro descubre que el culpable de la burla a la honra de la duquesa es su propio sobrino, Don Juan Tenorio, y para salvarlo lo deja escapar por la ventana.

       En su escapada y después de haber seducido varias mujeres, don Juan naufraga en un barco. Pronto  le rescata una pescadora hermosa a quien don Juan promete matrimonio. Se trata de una burla más ya que don juan seduce a la pescadora y se escapa otra vez.

       Cuando llega a su pueblo natal, Don Juan seduce a la hija del ilustre comendador, justo la noche en que la joven contrae nupcias. El comendador trata de salvar la honra de su hija pero don Juan lo mata. Ya que don Juan es ahora seductor y asesino se escapa otra vez y en esta segunda escapada seduce a otra mujer que ya esté lista para casarse.

       Cuando regresa al pueblo natal, Don Juan entra a un cementerio en el que se encuentra la tumba del comendador. En un reto profano tuerce las barbas de la estatua del comendador que está en la tumba de éste y le invita a cenar. La estatua asiste a la cena y en el transcurso de la velada se lleva a don al al infierno.

       Después del don Juan de Tirso, el siglo 17 produce el don Juan de Moliere que se titula Don Juan ou le festin de Pierre. El siglo 18 produce el Don Giovanni  de Mozart,el 19 el don Juan de Byron y  el Don Juan Tenorio de zorilla. No tengo tiempo para hacer resumen de las tramas de estas obras, cosa que haré en otra clase, pero es necesario recalcar que desde sus inicios en la literatura occidental don Juan es uno de los grandes temas que tiene que siempre ser repensado y replanteado.

        Hay, sin embargo, varias ideas sobre lo que significa el arquetipo del don juan. Los críticos de la literatura han dado interpretaciones muy diversas a la figura de Don Juan entre ellas las siguientes

       Charles V. Auburn en SOME MODERN VIEWS ON TIRSO'S DON JUAN dice que el Don Juan es siempre una figura sedienta de fama y gloria. Deshornar mujeres y familias es para don Juan un modo de acrecentar su propia fama. En fin, don Juan esté obsesionado con el reconocimiento y la conquista de la fémina es parte de su hazaña heroica.

       Gerald Brenan ve en el Don Juan un símbolo de los poderes vitales del hombre en tanto que éstos se rebelan contra el orden social.

     Rafael Cansinos-Asseins considera que don Juan es toda violación y cuestionamiento de patrones morales rígidos,ya que esté mas preocupado con la autenticidad de su existencia que con la ética estricta.

       Joaquín Casualdero  piensa que don Juan es el sufrimiento del hombre moderno que se reBela contra la estructura social y ética medieval.

    Salvador MadAriaga considera que Don Juan es la representación simbólica del ideal español de la masculinidad. Don Juan rompe las leyes porque éstas atentan contra su distorsionada interpretación de lo que es su propia masculinidad y añade que tal vez el Don Juan es una extensión  del  hombre conquistador de las Américas.

       Ramírez de Maetzu describe a Don Juan como  poder y energía. Representa la persona que hace lo que quiere sin pensar en las consecuencias de sus actos y rechazando con ésto toda autoridad social y religiosa.

       Oscar Mandel afirma que Don Juan representa la sensualidad pura, y por ende es la encarnación de un a forma de ser que muy pocas veces se encuentra representada en la literatura. se trata de la sensualidad pura en su poder y su fuerza sin mezcla con ninguna otra pasión o idea. La sensualidad es poderosa es una fuerza que mueve el mundo y que la razón moral no quiere reconocer como legitima. Don Juan la afirma y por ello tiene un poder, poder que se afirma además en su nobleza, su manejo de la espada.

       Gregorio Marañon, biólogo y siquiatra, ve en Don Juan rasgos femeninos que lo cualificarían mas como un homosexual latente o como sexualmente impotente. No es capaz de satisfacerse plenamente con ninguna mujer y la falta de satisfacción es una manera en la que se expresa en la falsa elección de una preferencia sexual: la impotencia.

       Greald Wade y Leo Winstein ven en el Don Juan  variaciones del tema del pícaro o el burlador, por lo que bajo esta interpretación la seducción no es  mas  que otro truco o burla de  un pícaro aristócrata.

       David H. Darst sostiene que Don Juan Tenorio “is all the things ascribed to him by these critics. he is a sensulist, the trickster,the defiler, the conquistador, the elemental masculine instinct and much more.”  Darst añade que es precisamente por esta habilidad camaleónica de Don Juan que se ha convertido en un mito tan importante en la literatura y la cultura (Darst, 58).

 

DONJUANISMO Y BRADOMíN

 

              Para entender la figura del Marqués de Bradomín es necesario  sostener que este representa mas que nada una posición estética ante el mundo. Su donjuanismo es fundamentalmente una forma de relación con el mundo en la que lo bello debe ser obtenido como  fundamento de la existencia. Para don Juan poseer una mujer es el símbolo de las fusión con lo bello. Esta estética de la vida se refleja hasta en lo más básico de la existencia: la sexualidad. Es por ello que para que prevalezca esta estética que afirma la vida o esta estética vitalista, don Juan se ve en la necesidad de violar el estándar social más supervisado por la sociedad. Don Juan, Bradomín, tendrá que desafiar a Dios, al matrimonio, a la iglesia y a todo agente u institución que sabotee la expresión de la belleza en la vida.  En la lámpara maravillosa, obra que recoge esta estética dice Valle Inclán que "el amor con el dolor es el primer transito de la iniciación estética" ( 9) y Bradomín, el don Juan inflige dolor para alcanzar el paraíso de la belleza. El santo hace el bien y vive la ética cristiana para alcanzar la redención y el donjuán artístico, se vale de lo malo y lo demoníaco para alcanzar lo estético.

       Para vivir de acuerdo a una estética el Marqués de Bradomín ha escogido el modelo literario de un Don Juan admirable que es feo católico y sentimental. es feo porque la belleza que busca nada tiene que ver con lo fisco en el sino es una belleza que por así decirlo tiene que ser conquistada. la conquista  de la belleza todo se vale. Se logra estas conquistas a través de varios medios o filtros, la aventura, la literatura, la forma de vivir del don Juan como conquistador de las mujeres. Como el vampiro que sale a medianoche a extraer sangre de sus víctimas para vivir, el don Juan se aprovecha de la sexualidad de la mujer bella para dotarse de la belleza de que carece. Así mirado el Marqués de Bradomín aspira a una especie fusión mística con su  conquista de la que extraerá belleza, juventud y vida.

        La acción de este vampiro de la estética, tan arriesgado y perverso,  su búsqueda del suero espiritual vital se va advierte en  la Sonata de Otoño. El marqués donjuanesco lA seduce a Concha-- la  más hermosa de todas sus mujeres-- en el medio de la enfermedad mortal y literalmente hasta la muerte. Para el Don Juan poeta y sediento de belleza la lujuria y el sacrilegio son  meros pecadillos y así cuando le hace el amor a concha dice:

          La bese temblando como si fuese a

          comulgar con su vida. Con

         voluptuosidad dolorosa y no

         gustada hasta entonces, mi alma se

             embriagó en aquel perfume de flor enferma

           que mis dedos deshojaban consagrados e

         impíos. (O, 67-68)

  Los pecados que comete el Marqués de Bradomín están adornados de la misma belleza de la que quiere nutrirse . Se trata de una belleza perversamente idealizada que nace de una lectura dE el arte de amar.   La relación sexual hace pensar a bardomín en la antigüedad clásica y en el renacimiento.

  La satisfacción erótica de Bradomín se obtiene tanto en el disfrute del cuerpo de la morena y sensual Cholé como en la fantasía sobre el encuentro de sus cuerpos:

          Su voz era queda, salmodiada dulce,

         voz de sacerdotisa y princesa. Yo,

         después de haberla contemplado

         intensamente me incliné: ¡Viejas artes

         de enamorar, aprendidas en el viejo

         Ovidio (E, 75) ¡

 

Más adelante, como si quisiera justificar su amor por una mestiza, asocia en el encuentro sexual con ella a un soneto del Renacimiento

       Yo la tenia en mis brazos y las palabras mas bellas  y musicales las besaba sin comprenderlas, sobre sus labios. Después fue nuestro numen  Pedro de Aretino, y como oraciones pude recitar, en italiano siete sonetos, gloria del renacimiento: uno distinto por cada sacrificio. El ultimo lo repetí dos veces: Era aquel divino soneto que evoca la figura de un centauro, sin cuerpo de corcel y con dos cabeza. después nos dormimos" ( Estío, 170)

      

       El Marqués de Bradomín también se describe como católico. Creo que ello es así porque solo un católico puede tomar tan en cuenta al diablo y darle tanta publicidad. Me parece que el diablo para Bradomín es la representación simbólica de la dimensión Vitalista de la estética . La iglesia fomenta o estimula las inclinaciones estéticas de Bradomín, el demonio ejecuta la acción de la carne que transfiere la belleza de los arcos y los pórticos de las catedrales a los senos y labios de las mujeres bellas. Ya los pintores renacentistas habían observado  la relación entre la belleza del cuerpo y la trascendencia, relación que plasmaron en la pintura y en la escultura: pero para este donjuán artístico, es decir, ese que  quiere apropiarse de la belleza en el mundo, el que quiere la idea en la cosas mismas, para ese que efectúa la inversión del platónico amor cortés,  la trascendencia necesita de siete consecutivos encuentros sexuales que le hacen evocar un soneto renacentista.

       SEgún Zamora Vicente ( 1966). la Sonatas exhiben la técnica modernista “un revoltijo de dos elementos(paganismo, cristianismo, piedad, perversión" ( 51)  Pero moderna es también la idea de que misma del diablo que el critico considera el “hallazgo literario” del siglo diecienueve. Así Valle Inclán, como lo hacen otros escritores románticos, “Quiebra la estrecha cercanía funcional del mal y la moral. Se hace arte por el arte mismo. Arte y Artistas van a gozar de ahora en adelante de una positiva y desahogada autonomía moral" (46)  O como he venido señalando hasta aquí, el deseo de la belleza libera al artista de la moral y le hace poner en perspectiva el impulso ejecutante o activo del demonio. Montado en la cola del diablo el artista puede hacer la inversión platónica.

       Finalmente, don Juan es un sentimental y este sentimentalismo es la expresión de la sensibilidad religiosa- estética que a veces raya en el Kitsch. Esa sensibilidad como se ha visto es “sabor de pecado aromado de santidad" (52). pero en la Sonatas es celebración de la belleza femenina de la naturaleza, de los castillos luminosos y grandes jardines, de la aparición de una figura cupidesca que se llama Florisel y en fin de la propia debilidad emotiva que siente este seductor ante la belleza en general y la femenina en particular.

       Que Bradomín se presente a sí mismo como un sentimental no es raro para quien abraza una especie de teología de la belleza que en la vejez se convierte en suspiro de estar manco y despoetizado, pero tampoco es raro que un seductor empedernido o de un donjuán, se incline sentimentalmente hacia el lado bello de las cosas. Debo recalcar entonces que el donjuanesco Marqués de Bradomín es un hombre sentimental, mas no compasivo. Bradomín es sensible sin ser necesariamente sensitivo. Este sentimentalismo emana o es resultado de su lema: el arte por el arte mismo y este lema hace un imperativo de toda acción que le actualice. Quizás nada capte la esencia de este feo que succiona belleza a través de la lujuria, que convierte la letanía tediosa  de una plegaria devota en afirmación hipnótica de lo erótico, que se cita con el diablo en el los pórticos y arcos de una catedral, que recuerda al arte y la poesía renacentista en el éxtasis orgiástico que lo que yo llamaría" la oración de la mentira" y que se encuentra en la Sonata de Invierno

       Oh alada y riente mentira....

      
                    

Don Juan en la Antigüedad

 

       Véase: Homero. La Ilíada.  Trad. L Segala.   Río Piedras, Puerto Rico: Editorial de la Universidad de Puerto Rico,  1994.

              En el canto  11 de La Ilíada, Héctor, el hermano de Alejandro le amonesta:

 

..... Advirtiólo Héctor y le

reprendió con injuriosas

palabras:       

“Miserable Paris, el de la

Más hermosa figura,

mujeriego, seductor.

Ojalá no te contaras

entre el numero de los

nacidos o hubieses muerto

célibe. Yo así lo quisiera y

te valiera más que ser la

vergüenza y el oprobio de

los tuyos. ( Homero, 46).

 

       Héctor continua y le recuerda a su hermano que Helena es casada y que su marido vengara el honor de ésta.

 

Conocerías de que varón tienes la floreciente esposa y no te valdrían la cítara, la cabellera y la hermosura y los dones de Afrodita cuando  rodaras por el polvo ( Homero, 40).

 

Véase: Ovidio. El arte de Amar.  trad. Víctor José Herrero-Llorente.  Madrid: Aguilar, 1966.

 

Ante todo ten el firme convencimiento de que todas las mujeres pueden ser conquistadas. y las conquistarás con tal de que tiendas las redes. (Ovidio, 58).

 


 

 

Versiones modernas del don Juan de Tirso de Molina

 

       1. Auburn, Charles V.  La comedie espagnole 1600-1680. Paris: Presses Universitaires de France, 1966.

 

       2. Brenan Gerald. The Literature of the Spanish People. New York: Meridian          Books, 1957.

 

       3. Casalduero, Joaquín. “El Don Juan de Tirso y el de Moliere como personajes barrocos". Homenage a Ernst artinenche.  Paris: Editions D Arirey, 1939.

 

       4. Madariaga, Salvador. Don Juan y la donjuanía. Buenos Aires: Austral, 1950.

 

       5. Maeztu, Ramiro de. " Don Juan y el poder". Don Quijote, Don Juan y La Celestina.  Buenos Aires: Austral, 1938.

 

 

 

Algunos textos que contribuyen al estudio del Marqués de Bradomín como don Juan.

 

1.Fernández, Almagro Melchor. "Bradomín y su corte de amor." Vida y Literatura de Valle  Inclán. Madrid: Ediciones Taurus, 1966.  67-87.

 

2 Paolini Claire J. Valle Inclán´s Modernism: Use and Abuse of Religious and   Mystical symbol.  Valencia: Albatros Hispanófila, 1986.

 

3.Sender, Ramón. Valle Inclán y la dificultad de la Tragedia. Madrid: Gredos,  1965.

 

4.Zamorra Vicente Alfonso. Las Sonatas de Valle Inclán. Madrid. Gredos, 1966.

 

5. Zavala, Iris. La Musa Funambulesca: Poética de la Carnavalización en Valle                    Inclán.  Madrid: Orígenes , 1990.